Os dejo mi pequeño obsequio de Navidad, de las pocas cosas en las cuales me considero medianamente ducha. Es un poemilla muy breve, que escribí hace un mes, curiosamente justo antes de conocer a Dani, obsesionada con escribir algo sobre la rutina y la apatía, llenando frases de palabras con grandes florituras que no me llenaban, dejé esos textos de lado y en apenas un cuarto de hora me salió esto. Sencillito y fluído, como son las mejores cosas (Gracias por cierto, por ser parte de mi esperanza día a día).
"La vela"
Sólo una vez apagué la mecha,
en la brecha que inició
colmaron en mi seno dolor y pena.
Punzando aquí en el pecho
como un sable,
el lecho herido sangró abundante.
Supe, que la incertidumbre
de la tintineante luz
era esperanza en la noche,
en la urbe oscura
a la que confluyen las horas.
Juré nunca más apagar las dudas
que nos llevan lejos,
de silencios absolutos,
de caminos certeros de vacío.
Sólo una vez apagué la mecha,
en la brecha que inició
colmaron en mi seno dolor y pena.
Punzando aquí en el pecho
como un sable,
el lecho herido sangró abundante.
Supe, que la incertidumbre
de la tintineante luz
era esperanza en la noche,
en la urbe oscura
a la que confluyen las horas.
Juré nunca más apagar las dudas
que nos llevan lejos,
de silencios absolutos,
de caminos certeros de vacío.
Sonia.